Paula Ferro: hizo cama solar y se quemó el 90% de cuerpo

Paula Ferro quiso estar bronceada, pero no recibió la información que necesitaba para un buen servicio, las consecuencias podrían haber sido fatales, por lo cual analiza si emprender acciones legales.

Cama Solar

Hace menos de dos meses, Paula Ferro se quemó el 90% del cuerpo por haberse realizado dos sesiones de cama solar seguidas, a instancias de una promoción de 2×1. Ahora la joven denuncia a la empresa por no proveer de las protecciones necesarias.

“Me dijeron que podía darme las dos sesiones yo sola. Duraron 15 minutos cada una, estuve media hora”, contó la víctima en una entrevista con Nosotros a la Mañana en eltrece.

La joven contó que desde el solarium al que fue no le dieron “ninguna indicación” y que al no conocer sobre camas solares, ella “no tenía idea”. “No me dieron ni protección para los ojos”, denunció.

Paula, también apuntó contra el accionar de la empresa: “Les mandé un mensaje porque ellos no aparecían y me dijeron que se iban a hacer cargo de todo, pero que era responsabilidad mía. Yo firmé un papel en el que decía que aceptaba a entrar, pero eso no tenía validez de nada”.

Paula Ferro- Cama Solar

“Me pagaron 12 mil pesos nada más, seguramente sea para que me calle la boca”, agregó Ferro. La mujer todavía duda sobre iniciar acciones legales, aunque afirma: “La realidad es que estaba en juego mi vida”.

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De salir con el mismo color a terminar internada: cómo fue el proceso de quemaduras

En la entrevista, Paula Ferro contó cómo fue el minuto a minuto del momento en que empezó a sufrir las quemaduras. En un principio, la joven no se dio cuenta porque la cama solar era vertical y había un ventilador apuntando a la cabeza.

“Me fui de ahí con el mismo color de piel con el que entré, y a las dos horas me puse toda roja, era un color casi violeta, no era normal. Empecé a tener mucho frío y no soportaba la ropa, me molestaban los elásticos. Hasta a los 10 días me fui poniendo cada vez más colorada”, contó la víctima.

Paula Ferro- Cama Solar

“Iban pasando los minutos, levanté fiebre, tenía ganas de vomitar, me bajó la presión y me quemaba la piel. Al día siguiente tenía que ir a la facultad, pero cuando me levanté me bajó la presión dos veces”, recordó.

“Me sentía bastante tarada por ir a la guardia por una quemadura, pero me sentía muy mal. Estuve en observación seis horas, me hidrataron y me pusieron crema como corticoides. Fui a pedir que me internen porque el dolor era incontenible”, detalló.

En el Hospital de Quemados un médico ordenó realizarle un hematocrito porque la veía deshidratada. Luego le aplicaron analgésicos por vía intravenosa y suero, junto con cremas para las quemaduras.