El flagelo de las drogas en Tucumán

Tucumán es la segunda provincia del país con mayor tasa de suicidio tras el consumo de sustancias, en jóvenes de 15 a 25 años, según datos de Blake, director nacional de Salud Mental de la Nación.

El flagelo de las drogas en Tucumán
El flagelo de las drogas en Tucumán

En una población de 1.600.000 habitantes, hay 28 suicidios cada 100 mil habitantes, es decir, aproximadamente 400 suicidios en un año. El fenómeno del paco rompió toda capacidad de sostén. Primero, porque al ser un estimulante, de la basura de la cocaína, genera una adicción mucho más rápida.

La adicción al paco se genera en tres meses, en cambio la adicción a la cocaína lleva año y medio. A la vez, al haberse afianzado el narcotráfico, genera que sea mucho más fácil el consumo de sustancias.

Las villas son las zonas más afectadas, por lo que al trabajar la problemática se requiere estrategias particulares. Tal como lo señalan los centros de adicciones, al entrar a trabajar en las villas hacen un trabajo territorial comunitario. Una vez que hacen contacto con la comunidad, de a poco se van acercando a las poblaciones de consumo. Dicho contacto crea un vínculo habilitante para hacer un vínculo terapéutico en lo clínico.

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Aún así el trabajo realizado no es suficiente. Ya que el joven que es tratado en un hospital, y luego de alcanzar una estabilidad general, tiene que volver al ambiente en que se generó la adicción.

Si bien el paco ha destruido precisamente los vínculos, en algunos barrios surgieron los movimientos de resistencia: Las Madres del paco, Las Madres de la Esperanza, las Madres del Pañuelo Negro, el grupo Ganas de Vivir.

El subdirector del hospital Obarrio, Mariano Gianfrancisco, indicó que quienes requieran de ayuda para tratar esta problemática en el Sistema Provincial de Salud, pueden hacerlo mediante una consulta ambulatoria en el hospital. Si se trata de una situación de intoxicación o abstinencia, por la guardia, para tratar el tema y continuar con la derivación oportuna.

Para acabar con esta problemática, es necesario un Estado presente con políticas públicas reales y un sistema que permitan un acompañamiento y un tratamiento acorde. Además, cuidando las infancias y priorizando la educación es una forma de prevenir que los jóvenes caigan en los maltratos de las drogas.